Hetero Maduras

Violada por el ginecólogo


Ya hace unos años, no conseguía trabajo y un amigo me dijo que necesitaban, en una policlínicas del interior, un idóneo en mantenimiento.

Como la verdad me doy idea para eso acepté y me radique en una ciudad que prefiero no decir cual.

El trabajo era full time, es decir aunque estuviese fuera del horario de trabajo debería acudir a arreglar un desperfecto si este se presentaba.

Justamente lo que pasó fue un día después de terminar mi jornada laboral, llegue a mi pensión me bañe, me puse un vaquero, una camiseta y un saco sport, y fui a realizar unas compras. En eso suena el celular, se habían quedado sin energía eléctrica en el tercer piso o sea el último. Como estaba cerca, me dirigí hacia ahí, pues siempre llevo un maletín con las herramientas más necesarias conmigo, además de otras cosas, que puedo precisar para otros fines.

El edificio era un antiguo hotel donde había cinco consultorios por piso, todos ellos con sus respectivos baños. Al llegar me dirigí a administración, donde me informaron que no había apuro pues habían podido acomodar las consultas en los restantes piso y me entregaron las llaves, pues se cierra todos los cuartos con ellas. No bien revisé el tablero de llaves térmicas pude encontrar la posible falla, era en la pieza 302 una fuga a tierra . No demoré en arreglarlo, y cuando iba a salir me encontré de frente con una hermosísima chica de unos veinte años.

Ella me miró y me dijo que se le había hecho tarde, pero que necesitaba que le recomendara un anticonceptivo, tenía que ser hoy por que había terminado la regla y debería empezar a tomarlos, la urgencia era por que al mes entrante se casaría, que no había pagado la orden por que no la dejarían subir por la hora, pero lo haría a la salida. Me había confundido con el ginecólogo, y no cabría duda que era en ese consultorio donde tendría que haber atendido, pero ella no lo sabía pues no había pasado por la administración. Mi corazón empezó a palpitar rapidísimo, y le contesté que no podía hacerlo sin revisarla. Ella dijo que no, que no venía preparada, a lo cual yo insistí que era rápido y ya salía de eso. Accedió, entramos y le dije que ya habían trancado el baño, por lo que debería desvestirse en el consultorio, que se quitara el pantalón y el saco.

Me dirigí al escritorio puse mi maletín encima lo abrí y me oculté detrás de él para que pueda desvestirse tranquila, y para aprovechar de prender y enfocar una cámara de vídeo que llevaba dentro como ella estaba de espaldas no podía verme, y empecé a filmar. luego la ocultaría con mi saco que también puse encima del escritorio

No podía creerlo, el solo hecho de proponérselo me había excitado de sobremanera y estaba a punto de ver como esa chica, rubia, de ojos azules, con una medidas no muy lejos de los 90 60 90, practicamente perfectos, empezaba a desvestirse frente a mí. Ella llevaba puesto un top y un pantalón azul no sé de que tela pero muy fina, que se le ajustaba tanto al cuerpo que no ocultaba nada, por esa razón llevaba puesto un saco de hilo blanco, con el que ocultaba de miradas indiscretas por lo menos su respingón y duro trasero, por que sus pechos también duros y paraditos se escapaban por el escote de aquella prenda. Pude apreciar, tan solo se quito el saco, que su tanga, muy pequeña se le metía entre las nalgas, realmente me moría de ganas de masturbarme, con solo ver esa imagen, ni que decir cuando empezó a bajarse el pantalón y descubrió esas soñadas nalgas mitad bronceadas, mitad blancas, lo que demostraba hasta donde estaba dispuesta mostrar en ocasiones normales, cosa que a mi me excita de sobre manera, es poder ver más de lo que quieren mostrar, a esto si le agregamos que la tanga era de color negro brillante, no pude más y empecé a tocarme.

. Le pedí que se acostará en la camilla, que quedaba perpendicular al escritorio, con los pies hacia este, y ya en posición que se quitara la tanga. Cuando se quitó su tanga y abrió las piernas creí que mi pene estallaría, su vulva, con unos enormes y carnosos labios era para mí la más excitante que había visto, disimuladamente descubrí el foco, (aunque luego me di cuenta que no sirvió de nada, pues se nota que moví la cámara.)Hice que me ponía un guante que encontré en un cajón, y empece a acariciarle la vulva simulando la revisión. Le introduje un dedo, e intente rozar con mi nudillo las más veces posibles su clítoris, le dije que encontraba algo mal, que no le gustaría pero tendría que introducirle un dedo por el ano para hacer bien el diagnóstico, sé que esta operación se hace a veces, a lo cual luego de untármelo con vaselina, que también había encontrado allí, se lo metí suavemente, al mismo tiempo que el pulgar por su vagina, esto le incómodo dado el mayor grosor del dedo y lo estrecha que era ella. Ella gimió, le dolía, y yo continúe mi supuesto tacto, pero ella no podía contenerse y casi a gritos me pidió que termine, yo frote su clítoris una vez más y ella dijo.. -Me duele, no más, que termine rápido, por favor no, no, NO AHHHHH Un orgasmo apretó mis dedos que ya casi estaban fuera.

Entonces simplemente le dije- después seguimos, veremos tus senos, siéntate por favor- ella se puso colorada, y me rogó que no, a lo cual le dije que era imposible, No podía perderme esos senos tan hermosos, se quito el top y el sostén, aquellos senos no solo eran duros y redonditos sino estaban coronados con unos enormes pezones rosados, que aún no se habían parado. Y otra vez empezó el placer para mí y el suplicio para ella. Primero una, culminando en el pezón, luego la otra, yo casi no se las miraba, prefería mirarle los ojos, para no presionarla, Y observar la cara de ella, la cual hervía de vergüenza pero al bajar la vista en un momento puede observar esos pezones erectos, estos además de que sus piernas no estaban de todo cerradas, me descontrolaron, no me aguanté y le introduje una mano entre ellas, mientras con la otra le apretaba el pezón, – – Que hace – grito tratando de safarse de mí, – – No soy el ginecólogo que tu creíste sino un electricista, y puedes gritar que nadie te escuchara, estamos solos en el piso, te violaré- le respondí, pensé que la decir eso ella enloquecería y no podría retenerla, aún aunque esto la lastimaría por que ya había introducido un dedo en su vagina y su seno estaba fuertemente agarrado por mi.

Pero no, quedo blanca, sus fuerzas cedieron, yo aproveche para empujarla obligándola a acostarse y tirándome arriba comencé a chuparle su otro pezón y otro orgasmo enorme se apoderó de su cuerpo.

Me miró y me dijo -soy virgen no violes- y comenzó a llorar

Yo me había comenzado a desvestir, y mi pene surgió ni bien me había bajado un poco la ropa

– Acaríciamelo y después veremos que hacemos, si te portas bien tal vez no te viole vaginalmente- le contesté – – Haz lo que quieras pero no me desvirgue – me suplico. – Bueno empecemos por lo que te pedí- dicho esto le tome la mano y la deposite sobre mi miembro- Y mírala mientras me masturbas.

Ella no sabía que hacer por lo que tuve que guiarla, hasta que la detuve por que no quería acabar en su mano

La hice bajar de la camilla, girar, doblarse y apoyarse en ella, y así exponerme su ano para penetrarla.

Ella adivino mis intenciones y de nuevo suplico, a la cual le contesté – – ¿ Pensabas que con la mano ibas arreglar todo? Ni sueñes. – – Y me dolerá – – Si mucho pero que vamos hacerle – – Hay no, no NO NO NO

Y empece a introducirle mi pene en su ano el cual ya se encontraba lubricado con mi anterior tacto. Al principio fue suave, pues este era muy estrecho y no quería lastimarla pero sus suplicas, y llanto me convirtieron en un salvaje, me empezaba a gustar hacerla sufrir, le tome los pezones y tiré de ellos y fin lo que me faltaba introducírsela, lo hice de una y un grito ensordecedor, me hizo saber cuanto le había dolido, pero a la vez otro orgasmo broto de ella, el cual yo acompañe con el mío. – – Ahora por la boca- le dije – – No por favor eso no- – – Primero me la lavare para hacerte un favor, pero si te portas bien – yo abrí la puerta del baño recuerden que tenía las llaves y tranque la del consultorio para que no se escape mientras me lavaba. – – Cuando terminé, la tome de un brazo obligándola a acompañarme mientras me sentaba, – de rodillas le dije- lo cual hizo sin protestar. Le tome la cabeza por detrás y le ordené -chúpala o te violo por donde tu no quieres- abrió su boca y empezó tímidamente a lamérmela, yo le decía lo que quería y ella aunque protestando y lloriqueando lo hacía. De todos modos no le soltaba la cabeza, con la otra mano le acariciaba los pezones y pude, luego de descalzarme, acariciarle con el dedo gordo del pie su clítoris, esto produjo cierto protesta de parte de ella que yo solucione introduciéndole más mi pene en su boca, este se hincho y ella previno lo que pasaría comenzando entonces una lucha ella por sacárselo de la boca, y yo por mantenerlo dentro, la cual yo vencí y acabé dentro. Otra vez el sufrimiento, la impotencia y mis masajes en su órgano sensible le arrancaron un orgasmo.

La empuje, obligándola a acostarse, le separé las piernas y empecé a corresponderle la magnifica mamada que me había dado, se dejo casi sin oponerse, pero me pidió que tenga piedad que no podría soportar otro orgasmo, a lo cual no le hice caso, seguí chupándosela, sabiendo que cuando menos lo desee, más rápido acabaría, además unos dolorosos pellizcos en sus pezones ayudaría, y no me equivoque – – Por favor no, no aguanto más, me lastimas, – eran palabras que salían de su boca, y luego el no deseado orgasmo.

Por mi parte, mi pene volvía a estar erecto, y esta vez fueron sus senos el blanco, me hice una paja rusa o turca como le dicen otros, derramando mi semen sobre su cuerpo. Y todo terminó, nos lavamos, fui al escritorio, y le dije tu boca cerrada, ves, grabé todo mientras te desvestías, nadie te obligó, y no te van creer que lo hiciste sin saber. Tome su ropa separé la interior que guarde en mi maletín, no solo me gustaba sino la humillaría una vez más pues dado lo justa que le quedaba la ropa todo el mundo se daría cuenta que no usaba lencería. Y le dije -vístete en el pasillo estoy apurado y tengo que cerrar, total no hay nadie, y ah el anticonceptivo toma este- y se lo escribí en un papel- de estar aquí adentro sé cual es el mejor-

Estaba por bajar las escaleras, cuando me dijo -no serás tan hijo de puta de dejarme, no puedo ni caminar ayúdame por lo menos-

Giré asombrado, la había violado y me pedía ayuda. – – Bueno vamos y la tome de un brazo- Ella me abrazó y así salimos todos los hombres le miraban sus duros pezones, que se notaban a la perfección así como sus labios vaginales – – De donde eres- le pregunte

– Del pueblo vecino- contesto

– Quieres que te lleve- le dije entonces yo – – No estaría mal, y puedes comprarme los anticonceptivos. – – De acuerdo.

El viaje fue en silencio, y al bajar me dijo – puedes estar seguro que no te denunciaré.

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