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Hombre casado con una colegiala: Carta erótica


Te escribo esta carta, pues me parece que es hora de contar lo que me sucedió el año pasado, en la ciudad donde vivo, Valladolid.

Vaya por delante que tengo 40 años, estoy casado sin hijos, desde hace 12 años. Mi empresa tiene sus oficinas fuera de la ciudad y, cada tarde, cuando salgo del trabajo paso por delante de un colegio religioso. Me gusta ver a las colegialas con su uniformes de falda azul y camisas blancas. Desde siempre me he sentido atraído por estas pequeñas ninfas, pero nunca había podido imaginar que podría llegar intimar con una de ellas.

El pasado mes de octubre, cuando salía del trabajo a eso de las 5,30 de la tarde pasé, como todos los días, por delante de la parada del autobús. Lo cierto es que ese día iba un poco retrasado pues casi siempre paso sobre las 5. En la parada había una colegiala que hacía auto-stop. Dude si parar pero. finalmente me decidí ha hacerlo. Me preguntó hacia donde iba y le dije que hacia el paseo Zorrilla. Como le venía bien subió. Le pregunté el motivo por el que no había tomado el Bus del colegio y me dijo que se había retrasado repasando algunos deberes. Comencé a hablarle de mis tiempos de escolar y, para mi sorpresa siguió mis explicaciones con atención. En uno de los semáforos me giré para observarla. Era una monada, morena, con unos pechitos apuntando bajo su camisita, las piernas morenas también paro blanca en contraste con su falda azul marino. Le pregunté qué curso hacía, primero de ESO. Como no estoy al día del sistema educativo (hace años que terminé mi carrera) le pedí que me contase cuales eran las materias que estudiaba. Cuando llegamos cerca de su casa me pidió que parase y se despidió de mi con un “Hasta luego”.

Todo siguió igual hasta que, una tarde volví a pasar frente al colegio de Ale (Alejandría). Cuál sería mi alegría cuando la vi parada, esperando el Bus. Como estaba sola (eran las 5,15) toqué la bocina y la saludé. Con una seña la invité a subir al coche y lo hizo. Le pregunté como era que seguía llegando tarde al Bus. Charlando mientras nos acercábamos a Valladolid, se me ocurrió ir un poco mas allá con Ale y le dije que si quería tomas un refresco. Para mi sorpresa me dijo que sí “Ya nos conocemos”. Pensé rápidamente donde llevarla que no me conocieran y me acordé de un bar de carretera, camino de MEDINA. Cuando llegamos no había mas que dos parroquianos y nos sentamos al fondo del local. Pidió su refresco y, yo una cerveza.

Mientras comenzamos una charla sobre una película que habían estrenado esa semana, le fui dando vueltas a la cabeza, para seguir una estrategia que me permitiese acceder a su confianza. Su charla era confiada y franca, le pregunté por su familia y amigos. Tenía 14 años y es hija de una viuda y, desde hacía tiempo vive con sus abuelos, dado que su madre está trabajando fuera. Le pregunté si no se aburría con ellos y me confesó que tenía problemas para ir al cine y salir con sus amigas. Pero la dejaban quedarse en el colegio estudiando un poco mas. Por eso la veía cuando no quedaban otras estudiantes.

No me atrevía a ir mas lejos y la acompañé hasta cerca de su casa, con la promesa de pasar a recogerla los miércoles, que es el día que se quedaba a estudiar. Lo cierto es que, cuando le propuse volver a la semana siguiente me dijo que le daba un poco de corte. “No te preocupes, solo soy un amigo que te acompañará hasta casa”. Y eso hice.

Durante todo el resto del mes, y el de noviembre, pasé a recogerla los miércoles a las 5,15. Íbamos a diferentes sitios y, como tenía tiempo hasta las 8 de la noche para regresar fuimos a diferentes sitios mas o menos cercanos a Valladolid. Le tomaba la mano y, como mide 1,65 metros le decía que parecíamos novios. Ella se sonrojaba y me decía que mas bien padre e hija.

La confianza que teníamos era grande y un día le pregunté si ya había tenido la regla. Se puso colorada y me dijo que desde el año anterior. No pude contenerme y la abracé y le di un beso. Casto beso en la mejilla. Decidí que era el momento de avanzar con ella. Tenía la intención de fornicar con ella y enseñarla aquellas cosa que yo sabía sobre el sexo.

Tengo un apartamento alquilado, desde antes de casarme, que mantengo en secreto y solo conocen mis amigos de juergas (lo cierto es que es de renta antigua y solo me cuesta 5.000 pesetas al mes). Lo tengo montado como “picadero”.

Una de las tardes que la fui a buscar le propuse ir al cine juntos. Ponían una película para mayores de 18, violenta y con algo de sexo. Como le pereció bien fuimos al cine. Para evitar encontrarme con conocidos nos fuimos a Palencia que es una ciudad cercana a Valladolid. Nos sentamos en la parte trasera de la sala. Al finalizar le pregunté que le había parecido “Bien” y “¿que te pareció cuando la chica se fue con su tío al campo?” (La pregunta era obligada pues la protagonista tiene un tórrido romance con su tío, ella tiene 18 años). Se puso colorada y le dije si le daba “corte” hablar del tema. “Un poco”, le expliqué que no debía tenerlo, que era normar hablar de esos temas. “Pero no con un hombre mayor” me di cuenta que era una vía de acceder a ella y seguí hablando del tema. Ale tenía curiosidad, pero no se atrevía a hacerme preguntas. De forma que le propuse hablar de ello otro día (se nos hacía tarde).

El primer miércoles de diciembre del 97 la recogí y le propuse ir mi casa para no estar en la calle, pues hacía frío. “Estará tu mujer”, “No, iremos a mi casa de cuando era soltero ¿Te parece?”. Estuvo de acuerdo, pero me dijo que ese día tenía prisa por que sus abuelos se marchaban a Madrid, dejándola sola el resto de la semana, le propuse vernos al día siguiente, con mas tranquilidad. Ella llamó al colegio, después de las clases de la mañana y yo la recogí en un sitio acordado a las 2 de la tarde. y fuimos a mi “picadero”.

Yo había preparado la casa y alquilé dos películas, una bastante fuerte, pero para mayores de 18 años y, otra prono. No sabía como la usaría, de forma que cuando llegamos a la casa (por cierto dejé conectada la calefacción al máximo), se la enseñé deteniéndome en el dormitorio mas de lo normal, quería que se acostumbrase a entrar en él.

Le serví una Coca y nos sentamos en el sofá, frente a la TV. Puse la película fuerte y le dije que era una de mis favoritas. Era Lolita, la película sobre el libro de Nabokov. Como había hecho en el cine la semana anterior la tomé la mano y, después, le puse el brazo sobre su cuello, acercándola a mí. ¿Estas cómoda así? respondió que si, pero que tenía calor.

“Quítate el jersey”, lo hizo. Tengo que decir que me enloqueció verla con su camisita blanca y su rodillas sobre saliendo por debajo de su falda. La acerqué mas a mí, a medida que Lolita y su seductor iniciaban sus correrías.

Yo tenía el pene a estallar, peor no quería estropear este momento, siendo demasiado impulsivo. Con mi mano le acaricié la cabeza y comencé a tocar su oreja, no sabía como romper el pequeño puro de su timidez. Así seguimos el resto de la película. Cuando terminó le pregunté que le parecía. Le dije que era una película sobre algo normal, como la iniciación de una niña por un hombre mayor. “¿Te has dado cuenta de que tienes casi la edad de Lolita?”. Se puso colorada y yo aproveché para tomarla de su barbilla y besarle junto a sus labios. Como me devolvió el beso lo hice sobre sus labios.

Estaba colorada como un tomate y desprendía calor. “¿Has visto como fornican un hombre y una mujer?, ¿Quieres verlo?”. No me respondió pero yo me levanté y puse la peli porno. Había elegido una en la que un hombre mayor iniciaba en el sexo a una adolescente (como en todas las pelis de este tipo la adolescente debía tener 21 años).

Observe a Ale cuando el hombre desnudo a la chica en la pantalla. estaba colorada y me pareció que a punto. Le tome de los hombros y la acerque a mi. Me beso todas las veces que se los pedí. En un momento determinado la puse de pies frente a mí y comencé a desabrocharle la camisita. “No te preocupes”, se la quité u vi un pequeño sujetador blanco que cubría el par de tetitas mas hermoso que he visto, se lo quité y le acaricié el pecho, se le puso duro. En la tele el hombre le quitó la falda a la chica y yo hice los mismo con Ale. Sus braguitas eran también blancas, pero me día cuenta que tenía una compresa. ¿Tienes la regla? Si. Eso no me venía mal, pues debería contenerme para no penetrarla ese día, habría otros.

La senté junto a mí y le dije que observara lo que hacía la chica. En ese momento le chupaba el pene al hombre. Yo me abría los pantalones y saqué le mío. “¡Mira como es en realidad!”. desde luego me arriesgué mucho. Podía haberle asustado aunque, pensé, a estas alturas no creo que se asuste. Y no lo hizo, puse su mano sobre mi pene y la dejé allí. En la peli el hombre puso a la chica sobre él, sentado en una silla. Ya acaricié a Ale y le chupé sus tetitas. casi me corro del gusto. eran pequeñas, suaves y virginales. Le dije que si le gustaba ¿Si!, ¿Quieres que siga?, ¡Si!. Le puse la mano sobre sus bragas, sobre su coño.

Busqué su clítoris y se lo acaricié. Se corrió en un minuto. Estaba “cachonda” y respondería a todas mis peticiones. Cuando se recupero le pregunté si era el primero ¡Si!.

La hice ponerse de rodillas frente a mí y le pedía que besara mi pene. Lo hizo, ¡Chúpamelo!. Abrió su boquita y me chupo el glande, lo hizo con precaución. “¿Quieres conocer su sabor?”. Afirmó con la cabeza, mientras seguía chupandomela. Le avisé cuando iba a eyacular. Le agarré la cabeza, para que no se retirase y le dejé toda mi carga en su boca.

Se la tragó toda. Mi experiencia me dice que, en estos casos, serán buenas folladoras, pero tenía que esperarme a que dejara de tener la regla.

Eran las 5, 30 de la tarde y no sentamos juntos en el sofá. ¿Te ha gustado, verdad que es agradable?. ¡Si, me ha gustado y su sabor también!. La llevé a la cama y la deposité boca. abajo, comenzando a besarle la espalda. Le gustó y seguí, hasta que sentí un estremecimiento en su cuerpo. Era su segundo orgasmo. Esta pequeña era un placer. Ni en mis mejores sueñas había previsto algo así. Le di la vuelta y me puse sobre ella. “Mira como es un hombre”, me tocó los testículos y los chupó a petición mía. Así estuvimos un rato y me corrí sobre su cara.

Quería que no le sorprendiese. En este caso se volvió a poner colorada.” ¿Te da vergüenza?.. Un poco”, “No debe dártela, es normal” ¿Pero te gusta haber venido? ¡Si!. No pude contenerme y la abracé con todas mis ganas. “Eres una maravilla, chiquitina y ya una mujer”.

Estuvimos en la cama hasta las 8, besandonos y acariciandonos. La llevé a su casa y quedamos para el día siguiente.

Cuando pasé a recogerla me admire de su juventud y frescura. levaba su falda azul marino y se veían sus rodillas. Cuando subió al coche no pude contenerme y la bese, después de haber mirado al rededor por si nos observaban. Fuimos directamente a mi casa.

La abrace y le fui quitando su tres cuartos y su jersey. Se quedó frente a mí con su camisita blanca, su falda y sus medias azules. La llevé hacia el salón y la fui besando mientras la desnudaba. llevaba sus braguitas blanca y note que no tenía la compresa. ¿Ya estás buena?, Si. Ello me alegró y pasé al siguiente plan, penetrarla.

Como no que ría asustarla opté por desnudarme, sentarme en una silla y acercarla a mí . La hice separa sus piernas, poniendolas a los lados de las mías, y quedarse así, de pies, con sus piernas separadas, sobre mi pene totalmente erecto. Con mi mano tomé la suya y le acaricié los labios de su vagina. Luego fui yo solo el que lo hizo. la puse así, para que no se cubriera su rajita, si le daba por mostrarse tímida. He hice bien, cuando la acaricie me miró con ojos de cordero a medio morir, pero no se cubrió la rajita. Yo la bese en la boca y, con la otra mano le acaricié las tetitas, mientras con mi mano derecha le separaba los labios vaginales y le acariciaba. Le dio tanto gusto que casi se cae al suelo, de forma que la senté frente a mi, sobre mis rodillas. Con mi mano derecha seguí acariciando su rajita y su clítoris. Se corrió dos veces.

Desde luego estaba cachonda y dispuesta a todo.

Lo cierto es que era como un corderito. Le pedía que tomara mi pene y lo hizo. le pedí que lo apuntase frente a su coñito y puso mi glande justo en la puesta de su rajita. Levanté sus piernas y le hice ponerlas en la banqueta de la silla, separando aún mas su rajita. Luego puse mi pene sobre ella y le restregué. Sus ojos se quedaron blancos de gusto que le dio.

“¿Te gusta? ¡Siii!” “¿Quieres que te la meta?”, me miró con cara de no entender. “Quieres que haga como en la peli de ayer?”, asintió con su cabeza y yo presioné en la boca de su gruta. Era cálida como el fuego. Acerqué su culito hacia mí y hice un poco de fuerza, la justa para que toqué la telilla de su virginidad. Demore la penetración, ella tenía espasmos como si fuera a tener un gran orgasmo, y lo tuvo. Fue espectacular sus pechos se pusieron duros y su vagina apretó mi glande. Esto hizo que yo me corriera, Fue un gran orgasmo.

Pensad que yo había montado todo esto para tirarmela, y lo estaba haciendo. La abracé contra mi pecho diciendola lo mucho que la quería. “Yo también te quiero” me dijo.

Se me planteaba un dilema, la penetraba ya, cuando mi pene se pusiera duro, o esperaba un poco, para que me pidiese que la penetrase.

Opté por lo primero (Mas vale pájaro en mano que ciento volando), la llevé a la cama y la deposité en ella. Estaba tendida boca arriba, con unos ojos de lujuria que no había visto en mucho tiempo. Levanté sus rodillas y puse la almohada bajo su culito. Mi pene estaba en la boca de su vagina y empecé a penetrarla lentamente. Se corrió cuando aún no había intentado forzar la entrada. De forma que, mientras se corría, la penetré hasta el fondo. Dio un grito “¡Me haces daño!” “No te preocupes mi amor, ahora me quedo dentro quieto y ya no te duele ¿verdad?”. Así lo hice y, la pequeña le calmo. Comencé a moverme a dentro y a fuera y se puso a cien, estaba verdaderamente excitada. lloraba de gusto y reía al mismo tiempo. Nos corrimos al mismo tiempo. Fue grandioso.

Después de esa vez hemos quedado muchas mas, que ya os contaré en otra ocasión. Además su culito estaba esperando una visita mía.

Parte 2
Mi relación con Ale siguió siendo muy fructífera, para ambos, durante los meses siguiente.

Ella despertó a la sexualidad. Imaginaos una nena de 14 años, cumplió 15 en febrero del 98, a la que inicié en el sexo. Floreció como un capullo. Sus tetitas crecieron y se hicieron mas firmes pero, lo mejor fue ver como su coñito, estrecho en noviembre, cuando la penetré por primera vez, se fue ensanchando.

La verdad es que, los mese siguientes fueron de un ritmo follado increíble. Nos veíamos semanalmente. Ella acudía a mi casa, directamente desde el colegio. Yo la esperaba impaciente, según llegaba la besaba y la desnudaba. En varias ocasiones solo le quité las braguitas, tumbándola sobre la mesa de la cocina. Allí su coñito quedaba expuesto a mis miradas y a mi pene. la penetraba despacio, para que sintiera como entraba en ella mi barra, erecta y dura. Me ponía a cien verla con su uniforme de colegiala, y mi pene dentro de ella. Cuando anidaba en su interior la dejaba allí, para ensancharle el coño. En esa postura, sus piernas sobre mis hombros, le sacaba las tetitas y se la chupaba, besaba y lo que se me ocurriese.

Desde la primera semana que me la follé, se plegaba a todas mis peticiones. En una ocasión la hice ir al colegio sin sus bragas. Lo cierto es que pasó frío, pero le gustó. El ir sin sujetador era normal, primero por que sus tetitas eras pequeñas pero, con el tiempo se hicieron grandes y era un primor ver como se le balanceaban al andar.

Algún sábado quedamos y nos fuimos juntos a Palencia, donde en el cine le metía mano en todos sus agujeritos, incluido su culito.

Otras tardes nos subíamos a mi coche y, mientras conducía por las carteras, me sacaba el pene y me hacía unas mamadas de impresión. se había vuelto una virtuosa del chupeteo.

Una tarde decidí que era hora de ensanchar su culo. Después de un rato besandonos le introduje mi dedo, previamente lubricado con saliva, en su ano. Saltó sorprendida y yo le dije “Tranquila, verás que gusto sientes”, como era habitual me dejo hacer. De forma que yo la puse sobre mi en la cama y le hice clavarse mi pene en su coñito. De esta guisa le introduje el dedo en su ano. salto hacía delante pero se tranquilizó. Comencé a mover mi dedo, mientras ella tenía todo mi pene dentro de su coñito. No se si se corrió por mis toqueteos del ano o por sentir mi polla en su coño. Lo cierto es que tuvo un buen orgasmo.

Le hice desmontar y la llevé a la cocina, la altura de la mesa era ideal para la penetración anal. Se puso en la posición que le pedí, sus tetitas sobre ella mesa y el culo sobresaliendo, le lubrique el ano con aceite de la cocina y puse mi pene en su culito. la verdad es que me costó penetrar, tenía el esfínter estrecho y se hizo necesario hacer fuerza, pero finalmente cedió y penetre dentro de ella. Comencé a entrar y salir, mientras le apretaba los pezones y le metía dos dedos en su vagina. Le acaricié el clítoris y, como me esperaba, comenzó a gustarle ser penetrada. Me pidió que la sacara y la metiera mas despacio y lo hice, hasta que se corrió. Luego yo le deje todo mi semen en su interior.

desde aquel día, cuando estábamos en casa, finalizaba mis ejercicio follatorios dentro de su culo. Se le hizo mas grande y flexible, de forma que le penetraba por delante y le metía el pulgar por detrás.

Me preocupaba que, nuestros divertimentos repercutiesen en su rendimiento escolar, de forma que hacíamos los deberes juntos, normalmente yo la sentaba sobre mis rodillas y le introducía el pene en el coñito, mientras ella hacia sus deberes. Nunca había pensado que haría esto y estaba maravillado. Ella se aplicaba y sacaba las mejores notas, yo veía sus calificaciones antes que sus abuelos. Lo cierto es que terminó el curso con las mejores notas de la clase. Yo le decía que si no estudiaba y sacaba buenas notas, su madre podría llevarla a vivir con ella. No se si esto surtió efecto, pero se esmeró y aprobó todas las materias.

Y con ello llegó el verano, de los que aconteció os daré cuenta en otra entrega.

Parte 3
Cuando llegaron las vacaciones pensé que dejaría de verla y me sería difícil volver a contactar de igual forma que hasta entonces. Ella me había dicho que normalmente se marchaba con su madre los tres meses de verano. Por mi parte también saldría de vacaciones durante Agosto.

Pero lo planes cambiaron. Mi mujer tenía trabajo durante los tres meses y no podría salir de la ciudad. Le pregunté a Ale si ella se iría. Para mi sorpresa me dijo que estaba tratando de no marcharse con su mama. “¿Porqué? Prefiero estar contigo estos meses”, me contestó. Me alegró eso, si bien tendríamos que ser muy cautos para no levantar sospechas a sus abuelos.

Normalmente ella acudía a la piscina cada mañana, regresando a comer a su casa y, a las 5 me esperaba en mi piso de soltero, donde seguí con su instrucción.

Realmente esta espléndida, había madurado, sus pechos se hicieron mas grandes y me miraban apuntando hacia arriba, cuando yo le quitaba el sujetador. Su cadera maduró y se parecía a la de una chica de 18 años, pese a los 15 que tenía Ale. De su coñito solo puedo decir que le creció un poco de pelito, pero era un primor mirárselo detenidamente. Yo la hacía tumbarse en la cama y le observaba el coñíto. sus labios mayores eran mas obscuros y guardaban una entrada, mas ancha que cuando la conocí, que tenía el aspecto de una mujer. no en balde habíamos follado unas 100 veces, desde que lo hicimos la primera vez.

Ahora era una experta, me rodeaba con sus piernas y no dejaba que me separase de ella, hasta que terminábamos los dos.

Su culito se había abierto y era posible meterle el pene con un mínimo esfuerzo. Cada día estábamos follando o jugando con sus órganos sexuales, hasta las 8 de la noche, o más.

En algunas ocasiones, sobre todo los sábados que mi mujer trabajaba, salíamos en el coche y lo paraba en los bosques que había en las carreteras comarcales. Allí se ponía sobre mí, con sus piernas apoyadas en el respaldo del asiento y follábamos como posesos. Le encantaba el riesgo. Una vez, la acompañé a su casa, vive en la última plante del edificio, subimos hasta la puerta de la azotea y allí le baje las bragas y la penetré apoyándola en la pared.

A todo esto, un amigo mío, que vive fuera de España me anunció su llegada. Hacía dos años que no nos veíamos. El tiene 44 años y nos habíamos corrido grandes juergas en la facultad.

Cuando se presentó en casa, charlamos largo y tendido y nos vimos, después varias veces. Un día, no pude contenerme y le conté mi aventura con Ale. La verdad es que me pidió conocerla, pero yo le dije que no sabía como reaccionaría. Me acordé que la polla de mi amigo era una de las mas largas y gruesas que había conocido (Cuando íbamos de juerga solíamos desnudarnos delante de las chicas, estando en el piso de soltero, las que se escandalizaban se iban, las que se quedaban follaban). Pensé que no pasaría nada si se presentaba un día en mi piso, cuando yo estaba con Ale y repetíamos el numerito. Se lo propuse y acepto encantado, la condición era que, si ella se asustaba o se negaba, él se marchaba de inmediato.

Quedamos en el día siguiente. Yo, cuando llegué a la casa, desnudé a Ale y, desnudo también, nos fuimos a la cama, donde la penetré varias veces, sin dejar que se corriera mas que un par de ella. Habitualmente Ale tenía cinco orgasmos por sesión, cuando no eran mas. Había ocasiones que se corría con solo tocarla y mi intención era que estuviera así cuando llegara Daniel. A eso de las 6 llamaron al timbre, le dije a Ale que se quedara en la cama, mientras salía a ver quien era. Era Daniel “Hombre que alegría, no esperaba verte” y cosas por el estilo. Mientras decía esto le lleve a la habitación donde Ale, que estaba desnuda sobre la cama trató de cubrirse con la sábana. “Daniel, te presento a Ale, que es pequeña colegiala (yo le decía a ella que me gustaba follar con una colegiala)”. Ella se quedó cortada y sin saber que decir. “Hola, no sabía que fueras tan guapa, dijo Daniel” “¿Qué hacéis?. Como ves estábamos en la cama. Me gustaría acompañaos, dijo él y se desnudó con gran celeridad.

Ale me miró con cara de sorpresa, pero no de miedo. Y, cuando se fijo en su tremendo pene abrió los ojos sorprendida. “Lo tiene grande verdad?”, le pregunté y ella asintió con la cabeza.

Daniel propuso jugar a un juego de prendas y yo acepté en nombre de los dos. La verdad es que Ale me dejo decidir por los dos.

Nuestra idea era que, la pequeña, llegara a follar con Daniel, mientras yo la penetraba por el culo, o viceversa. Una de las veces que ella perdió le ordenamos que se pusiera a mirar de cerca el pene de Daniel, sin tocarlo. él se sentó en la mesa y ella se acercó a escasos centímetros de su pene que estaba totalmente erecto, mediría como 25 centímetro de largo y, como luego vimos la mano de la chiquilla no alcanzaba a rodeardo de gordo que era. Cuando estaba ella de pies, pero ligeramente inclinada cumpliendo lo ordenado, y o me acerqué por detrás y rodee su cuerpo, comenzando a acariciar sus tetitas con una mano, mientras puse mi polla en la ranura de su culito y, con li mano libre le introduje dos dedos en la vagina. Cuando me pareció que estaba dispuesta le dije “¡Chupasela!”, lo hizo sin rechistar, estaba cachonda y le chupó el pene hasta que le hizo correrse. En ese momento Daniel dijo que quería follarsela. Le contesté que solo si Ale quería. Ella no sabía que decir, creo que estaba deseándolo, pero se asustaba por el tamaño del miembro. Yo le dije al oído que estaría con ella y le pondríamos una toalla al rededor de la polla, para que no la lastimase.

Sin que llegara a decir nada la llevamos a la cama y la tendimos con las piernas separada, dispuesta para se follada. Daniel se rodeó el pene con una toalla. Yo no quería que le hiciera daño. Le pregunté a Ale que por que hacía eso y me dijo que por que yo se lo pedía. Le bese en la boca y seguí haciendo mientras Daniel levantaba sus piernas y enfocaba su polla frente al pequeño coñito. La penetró suavemente, pero ella le hacía daño, era demasiado gorda. Decidí penetrarla con mi dedo por el culito, para que se relajara y así ocurrió, cuando bajo su tensión el pene de él entró hasta el límite de la toalla. Pregunté a Ale si le hacía daño y dijo “Ahora no”, esto fue la señal para Daniel, comenzó a entrar y salir, mientras subía su excitación y la de Ale. Finalmente se corrió dentro de ella, ríos de semen salían del pequeño coñito cuando se retiró. ¿Cuanto hacía que no follabas?, con una pequeña como esta mucho”

Me fije en Ale, se había quedado llena y relajada, como asimilando lo que había hecho. Le besé y la puse a cuatro patas sobre la cama, unté mi pene con aceite y se lo introduje por el culito.

Cuando se corrió de nuevo, lloró. Me asusté y le pregunté que le pasaba “Me ha puesto muy nerviosa, me ha gustado mucho, con Daniel y contigo” ¿Pero no te hemos hecho daño? No”.

Mire a Daniel y le guiñe el ojo, tendríamos folladora para toda su estancia en Valladolid, como así fue. Hasta el 31 de Agosto nos follamos a Ale, al menos cuatro veces al día, incluso una vez ella se puso sobre mí, que la penetraba por el coñito, mientras Daniel la enculaba, con cuidado para no desgarrarla. Menos mal que fue en casa de él, un chalet apartado, de otro modo los gritos de pasión de los tres, sobre todo de ella (que gritaba cuando se corría) hubieran alertado a los vecinos.

Cuando Daniel se marchó prometió volver en Navidades. Cuando le dejamos en el aeropuerto volvimos a mi casa, la penetré y me quedé dentro de ella, sentados uno frente a otro, en una silla, hasta que se corrió de nuevo y se durmió en mis brazos. La noche anterior había pedido permiso a sus abuelos para dormir en casa de una amiga. La pasó con Daniel que se la tiró en todas las posturas y posiciones que se le ocurrieron. Cuando él llegó a su destino me llamó y me dijo que la conservara. “Es un tesoro, cuando crezca no habrá tío que la satisfaga, salvo que se los monte muy bien”.

Mi relación con Ale ha continuado hasta ahora. Hemos seguido viendonos y he mejorado sus conocimientos sobre la relaciones sexuales.

En los últimos meses me he empeñado en que se meta en la boca toda mi polla. Poco a poco lo ha ido consiguiendo. Ahora se la mete entera, de forma que, su naricita cuando hacemos el 69, toca mis cojones y me hace cosquillas. Le cabe el pene entero en su boca. Qué nos depara el futuro es algo que os seguiré contando si me es posible.FIN.

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